Padres e hijas 2 - parte 2: figura paterna y amante
La terapeuta Laura se siente culpable de estar disuadiendo a su paciente, Joe, de una relación con su hijastra, dada su propia relación inapropiada con Michael, un hombre mayor que siempre había sido una figura paterna para ella. Mientras se lamenta por su hipocresía durante un baño de burbujas, Michael le recuerda a Laura que, a pesar de lo mal que habían estado las cosas entre ellos, sobrevivieron a todo y ahora son muy felices. Los dos reflexionan sobre su primer encuentro sexual cuando Laura tenía solo 21 años. La inocente y juvenil Laura era tímida en las manos del experimentado Michael, pero Michael no iba a retroceder en lo que quería. Laura, ansiosa por ser consolada por un hombre que sabía lo que estaba haciendo, permitió de buena gana que Michael abriera las piernas y comiera su joven, apretado y húmedo coño. Como masilla en sus manos, Laura emerge del encuentro sexual como una mujer llena de lujuria, deseo y la necesidad de continuar una relación que, desde fuera, parece demasiado inapropiada, independientemente de la atracción.